Sin eÑe: Dahab
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Radiosharmlive.com

Gracias a Internet la radio ha llegado a uno de los pueblos más tranquilos y relajantes de la costa del Sinaí.

En Dahab se encuentra el estudio de Radiosharmlive, la primera radio de la zona. Se trata de una emisora fresca y joven donde la programación musical anima las intensas jornadas playeras del desierto. Desde indie, pop, rock, clásicos, soul , hasta lives de músicos y sesiones de Dj’s de la zona. Todo ello presentado por 3 jóvenes ingleses residentes del lugar.

Radiosharmlive se fundó en 2009 por Jimmi, un inglés apasionado de la música y Dj en Sharm el -Sheij, la ciudad turística con más vida nocturna del Sinaí.

Es una radio enfocada básicamente a los turistas, donde se puede encontrar desde la programación de los clubs hasta información de los centros de buceo, restaurantes y hoteles de la zona. En definitiva, una completa guía turística online.
http://www.radiosharmlive.com/

Esto es Dahab

Como dijo la novelista francesa Simone de Beauvoir, “La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad“.

Esto es bello. Esto es Dahab.

En tierras beduinas

Dahab era originariamente un pueblo de pescadores beduinos, en la costa de la península del Sinaí. A finales de los 60´y principios de los 70’ este refugio marítimo del desierto se convirtió en un destino popular entre mochileros hippies. Dahab ha evolucionado mucho gracias al turismo y es ya un destino obligado para los amantes del submarinismo, windsurf y kitesurf. Aún así, se mantiene como uno de los lugares más relajantes de la costa del mar Rojo.


Al llegar al pueblo me vi envuelta en una naturaleza insólita, una mezcla inesperada. Por un lado, respiré el místico aire del monte Sinaí tumbada en un auténtico chill-out árabe y, por otro, practiqué buceo libre y descubrí el fascinante mundo submarino del mar Rojo, lleno de arrecifes de coral. Pero sin duda, lo que más me gusta de Dahab es la tranquilidad, la magia y la amabilidad de su gente. Si te sientas con ellos mientras fuman su sisha (pipa de agua arábiga), te explicarán encantados los secretos de la cultura del desierto.

Orgullosos de su historia y especialmente de su gastronomía, los beduinos se presentan como una población tranquila y hospitalaria. Si hay algo que hace especial a la cocina beduina es su forma de cocción. Tradicionalmente, los alimentos se cocían bajo tierra. De ello, todavía conservan la idea de que la comida debe tratarse lentamente, para conservar el sabor original de cada ingrediente. Si alguna vez venís a Dahab, os recomiendo probar alguno de los siguientes platos:

- Mendih: pan cocido bajo tierra.
- Tahina: Salsa espesa y especiada elaborada a base de judías
- FataAh: pan troceado mezclado con mantequilla y cualquier otra salsa (salada o dulce). Por ejemplo, salsa de tomate, o incluso té.
- Marrdooss: arroz beduino mezclado con lentejas y servido con berenjena frita.

Pero permitidme que me centre en el té, una bebida que ha conseguido convertirse en una atracción turística. La mayoría de tours organizados de la zona incluyen entre sus actividades la de ir al desierto a gozar de un auténtico té beduino. Según explican, los pobladores del desierto lo tomaban para estar más activos, para aguantar el largo día y para reducir el apetito. Aseguran que es mucho mejor que el egipcio, pues las pantas utilizadas son exclusivas del monte del Sinaí. Además se elabora y se sirve en pequeñas cantidades. La verdad es que está riquísimo. Tal vez sí es mejor que el egipcio o, simplemente, yo lo saboreo más porque estoy en un lugar idílico.

Viaje a Dahab

Egipto ofrece muchísimas posibilidades, como la de relajarte en una playa casi desierta situada en la costa de la península del Sinaí. Tentador, ¿verdad?


Después de unos días intensos en distintas ciudades africanas, he decidido hacer un paréntesis. El regateo, el ruido permanente y la vida acelerada de la ciudad han provocado mi fuga hacia el relax egipcio, a casi 700 kilómetros de El Cairo. Como cualquier fuga, el trabajo no ha sido fácil.
Ayer a medianoche partía mi bus hacia Dahab. Un bus que definiría como el FrigoBus, pues el conductor, al parecer, es un gran aficionado al aire acondicionado. El termómetro digital marcaba 14 grados. Durante el viaje, le he pedido varias veces que lo subiera, pero ni caso. Así que, rendida y congelada, he decidido utilizar la cortina como manta.

Durante el viaje he recibido visitas: diversos hombres y policías han venido a pedirme el billete (4 veces) y el pasaporte (2 veces). El porqué no lo entiendo. Se supone que si estoy en el bus he pagado, imagino que si el bus no hace ninguna parada y ya se han hecho distintas revisiones, todo debe seguir igual ¿no? En fin, “This is Egypt".

Pero el momento crítico ha llegado cuando uno de esos hombres ha cogido mi cortina y me ha preguntado por qué la estaba utilizando como manta. Lógicamente, le he respondido que porque tenía frío: ¡estábamos a 14 grados! El señor me ha empezado a gritar y a mí no me ha quedado otra que colgar la cortina y ponerme roja. ¡ Un viaje inolvidable!

Pero aquí estoy ahora, en un chill-out silencioso delante de la playa. Un té beduino me recibe cordialmente. Está delicioso y yo muy cansada. Seguro que en este escenario, consigo hacer una siesta.