Sin eÑe: Tailandia
Mostrando entradas con la etiqueta Tailandia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tailandia. Mostrar todas las entradas

¡Que no te timen!

Los aspirantes a viajeros son timados, y más todavía si van rumbo al continente asiático. Varias amigas me han escrito para que les aconseje sobre sus próximos viajes. Me han enviado sus propuestas (packs turísticos cerrados) y todavía tengo los ojos fuera de órbita



1) Pack de la popular página Let's Bonus  7 días en India (Nueva Delhi + Agra+ Jaipur) por 960 €

¿Cómo? ¿1000 pavos por una semana en uno de los países más baratos del mundo? ¡No way! Estuve en India dando vueltas durante un mes (Nueva Delhi + Agra + Jaipur + Pushkar + Goa + Hampi) y me gasté 850 € (vuelo, masajes anticelulíticos y clases de baile ossira durante una semana incluídos)


2) Pack Tailandia:  12 días (Bangkok, Phuket y Triángulo de oro) por el módico precio de 2.600€

¡Mamma mía! Con ese dineral te recorres el país, vas a Laos, vuelves, entras a Camboya, sales, te compras unos cuantos sombreritos en Vietnam y te dejas timar, un poco y como ya es costumbre, en la Bahía de Halong.


Con todo esto, lo único que pretendo decir es que lo mejor para viajar por Asia es no organizar nada. Los packs cerrados son para abueletes que quieren tenerlo todo controlado. Así que si no eres un abuelete, hazme caso: compra tu billete, prepara la ruta que más te interese y coge tu mochila. ¡No te preocupes de nada más! 
Viajar por Asia es más sencillo de lo que puedas imaginar. Hay un turismo exagerado, así que la oferta de hoteles, guest houses y hospedajes varios es increíble, al igual que sucede con las distintas clases para el transporte (VIP, Sleeper, Económica)... Eso sí, siempre y sin excepciones, deberéis regatear.

Os dejo con la noticia que me ha inspirado para redactar este post. Me reitero, ¡Ojo con los packs turísticos cerrados!

¡Elige tu isla!

A mediados de los años sesenta un país servicial y sonriente acogió a los primeros mochileros occidentales en busca de lo salvaje, lo inexplorado y lo auténtico. Alejados del mundo moderno encontraron un paraíso tranquilo donde poder deleitarse, a un precio más que asequible, en playas de arena blanca y aguas turquesas. Pero cuatro décadas después, el boom turístico ha arrinconado la virginidad de Tailandia, transformándola en resorts de todo tipo para albergar a un turismo desenfrenado y variado.

En la turística Tailandia de hoy, todos pueden encontrar su lugar, incluso su isla: (Koh, en tailandés, significa isla).

Los jóvenes que buscan diversión encuentran su nirvana en Koh Phangan, masivamente ocupada, especialmente los días de luna llena. Gracias a sus comerciales fiestas playeras conocidas como ¨Full Moon Party ¨, en la playa de Hat Rin, la música trance es el alma de la isla. Los amantes del submarinismo prefieren Koh Tao (isla tortuga), pequeña y con un fondo marino espectacular. Koh Samui, la más grande de las tres, acoge un turismo más diverso, ofreciendo desde resorts para bolsillos generosos hasta bungalós a precios extraordinarios. Situada al suroeste del país, encontramos Koh Phi Phi, que le debe toda su fama a la película “La playa” (2000), protagonizada por Leonardo Di Caprio. Esta isla se mantuvo desierta hasta el 2004 y fue a partir de entonces cuando pasó a formar parte, en su totalidad, de un Parque Nacional que, en vez de conservar su hábitat, recalificó e inició una explotación desmesurada. También al suroeste encontramos Phuket, la isla más grande de Tailandia y con un turismo escandaloso. Algo similar a lo que podemos encontrar en Lloret de Mar o Benidorm.
Por cuestión de tiempo tenía claro que mi elección debía centrarse en una de las islas más cercanas a Bangkok, ¿pero cuál?

Sinceramente, me hubiera encantado repetir en Koh Wai, de las pocas que quedan completamente solitarias, sin electricidad a partir de las once de la noche y, por supuesto, sin conexión a Internet. Un pequeño edén, pero tuve que descartarla (¿qué hago sin Internet?). Koh Chang se presentaba también como una opción tentadora. Podría volver a ver a Sticky Rice Blues, un grupo de rock de los 60 que me regaló noches especiales en mi anterior viaje. Aquí podéis ver a mi amigo Jackie, batería del grupo.

Pero las ganas de seguir conociendo, me han llevado a Koh Samet. No dejo de sorprenderme de la cantidad de turismo sexual que hay incluso en temporada baja. La isla está tranquila, con chiringuitos de costa a costa, pero casi vacíos. La mayoría de sus turistas son parejas de gordinflón occidental y guapísima tailandesa con una diferencia de edad abismal. Las tailandesas son tremendamente bellas y femeninas. Tal vez por ello, y por que el Gobierno lo consiente, el turismo sexual sigue siendo una amarga realidad en todo el país.

Un libro ubicado en pleno oasis del turismo sexual en Tailandia es “Plataforma”, de Michael Houellebecq. Este novelista francés describe, con un lenguaje exageradamente brusco, la depravada situación turística en el país.

Para muchos Tailandia es demasiado comercial, pero ¿qué harían sin un chiringuito dónde tomar su cerveza?

Panching en Koh Samed

Ha sido un placer, un antojo playero. Aunque lo echo de menos, sigo recordándole suave e hipnotizador. Su olor todavía me pertenece y me transporta a ese momento caprichoso y aceitoso.
Estoy renovada y se lo debo a él: a un masaje tailandés. Visitar Tailandia y no hacerlo es pecar, igual que lo es no visitar sus playas.

Me he permitido tomarme unas “vacaciones” dentro de este gran viaje. Así que debo limitarme a explicaros mí día: duermo a 50 metros de la playa, un baño salado es el encargado de despertarme. Una ensalada de fruta y muesli con yogurt, más un granizado de sandía y un par de tostadas se aseguran de activarme para “el duro día”, ¡el sol es agotador!
La mañana se presenta tranquila, descubriendo las playas de Koh Samed y los distintos platos de sus chiringuitos. Mi favorito es el Pad Thai, una especie de noodles fritos con verdura, soja, huevo y un tipo de salsa que aún no he logrado descubrir.

Por la tarde, la actividad desciende para dar paso a la típica siesta española. No me queda otra opción, es la hora del mosquito y aseguro que van a por todas, ni siquiera Relec, el rey de los repelentes, puede con ellos.
Al despertar, la playa presume de nuevo decorado. Está todavía más coqueta, repleta de chill-outs en la arena, con mesitas y velas se exhibe como un escenario romántico perfecto.
Malabares con fuego, tailandeses fibrados, música y barbacoa por la noche. Hoy hay luna llena, así que allí que me voy. No quiero perderme la Full Moon Party.
Playa, música, buena comida y panching. Eso es todo amigos. No os preocupéis, estoy bien.

El país de la feminidad

Tailandia usa perfume de mujer. El país dorado es dulce, complaciente, sonriente y sensual. Sus flores son hermosas, refinadas y exóticas, como lo son sus mujeres, furiosamente femeninas, serviciales, pequeñitas y con curvas. Incluso muchos de sus hombres también lo son.

Ya es todo un tópico (y también un consejo útil) eso de decir “si vas a Tailandia, no te confundas”. Los ladyboys, o katoeys en tailandés, son hombres más femeninos que cualquier mujer occidental. A mí todavía me cuesta creer que esas piernas estilizadas y esas pieles suaves sin imperfecciones sean masculinas. Los katoeys están socialmente aceptados, incluso en las zonas rurales, trabajan en cualquier sector de la sociedad y son considerados y tratados como mujeres.

Este término engloba a cualquier hombre que se siente mujer. Aunque muchos de ellos ingieran hormonas, se maquillen en abundancia, se operen los pechos y los genitales, nada de ello es necesario para ser un katoey. Basta con creerse y comportarse como una mujer.

El fenómeno de los katoeys es algo que sorprende al llegar a Tailandia. ¿Por qué hay tantos? Se estima que la totalidad de ladyboys en el país supera los 200.000.

Lógicamente la respuesta se ciñe a que se trata de un país tolerante, liberal y respetuoso. ¡Tanto que presumimos los occidentales de tolerancia y todavía nos escandalizamos cuando vemos a un transexual! En Tailandia cada año se celebra un concurso de belleza para katoeys, superando y ganando por goleada, seguramente, al casposo concurso de Miss España. Muchas estrellas de la televisión tailandesa también son katoeys, y muchos de ellos más estilosos y elegantes que las reporteras dicharacheras de nuestro país. Llevaron incluso al cine la historia real de un luchador de Muay ThaiBeautiful Boxer” (2004), que peleó masculinamente hasta conseguir su sueño más femenino.

¿Pero son suficientes la tolerancia y la libertad para que haya más de 200.000? Hay quienes aseguran que se debe simplemente a la filosofía tailandesa de sanook (diversión), otros prefieren atribuirlo a la religión budista tolerante que se practica en el país. Y los más científicos afirman que es cuestión de soja, sí, sí, de esa legumbre tan popular en el mundo oriental. Se dice que un alto consumo de soja reduce la producción de testosterona. ¿Soy lo que como? Yo, por si acaso, voy a tomar mucha …. ¿Llegaré algún día a tener esa piel?

El escaparate de las Padaung

El mayor zoo humano de Tailandia está ubicado en el poblado de Ban Nai Soi, al norte del país y cercano a la frontera con Birmania. Se trata de un escaparate de color ilusorio, habitado por mujeres tristes que saben posar mejor que cualquier modelo. Ellas son las Padaung, más conocidas como mujeres jirafa.

Esta tribu llegó a Tailandia escapando del hambre, de la guerra y de la represión de Birmania. Ahora, el Gobierno tailandés les ha dado un hogar a cambio de exponerlas en esta vitrina natural, Ban Nai Soi. Se trata de una aldea artesanal, explotada de souvenires que ellas mismas diseñan para el turista (venden incluso collares similares a los suyos). Una atracción turística como cualquier otra, pero con mujeres que llevan aros en el cuello de los que, indudablemente, no podrán escapar. El daño que sufren sus cuellos es irreparable, pues el collar provoca que sus músculos se atrofien.

Se dice que antiguamente estos collares eran símbolo de belleza y que sólo las niñas nacidas en miércoles de luna llena podían llevarlos. Hay incluso quien asegura que servían para protegerse de las mordeduras de tigres.

En mi primer viaje a Tailandia fui a verlas creyendo encontrar una tribu que mantenía su tradición voluntariamente, pero al llegar me di cuenta de la horrible turistada en la que me encontraba. Esas mujeres y niñas ya no creen que sus cuellos sean más bellos, eso dicen sus miradas. Nacidas en miércoles, lunes o sábado todas lo llevan. Están ahí para que el Gobierno tailandés y los operadores turísticos sigan generando ingresos.

En mi primer viaje no lo pude hacer, pero ahora me siento mejor dando a conocer esta monstruosidad. Si vais a Tailandia y lo único que queréis es la foto, podéis usar la mía. ¡Invertid los diez euros de la entrada en un buen masaje!

Muay Thai en Chiang Mai


A punto de finalizar La Liga espanyola de fútbol y esperando a que empiece el ansiado Mundial, os comunico que existen otros deportes! Y qué alegría, qué desconexión de Mourinho, de Messi y de Cristiano!! En Tailandia, el Muay Thai es el deporte por excelencia, todo un símbolo de identidad. Un deporte que, a primera vista, tachamos de violento y agresivo pero que en esencia es un deporte, ante todo, espiritual. Sin conocimento alguno sobre este tipo de arte marcial, decidí investigar un poco y aparecí, con mi vestido de tirantes, en el Thathae Boxing Stadium de Chiang Mai (norte de Tailandia).
Allí conocí a Jovan, un canadiense de 38 anyos luchador de Muay Thai.  A las 22´30h debería enfrentarse al temerario Phetsiam, chulesco luchador tailandés.  ¿El resultado? Lo dejamos para luego... Antes, como ya es típico en "Sin enye", conocemos un poco más a mi nuevo amigo.

NOMBRE: Jovan Stojanovski
EDAD: 38
PROFESIÓN: Luchador de Muay Thai
PESO: 70 Kilos
NACIONALIDAD: Canadá

Jovan empezó a luchar con sólo seis anyos. Su tío era boxeador profesional e inició a su sobrino en este deporte. Jovan estuvo boxeando durante doce anyos y decidió probar con el Muay Thai. Le gustó tanto este arte marcial que se dedicó al él por completo. Venía esporádicamente a Tailandia para entrenar y lleva ya un anyo viviendo en Chiang Mai.


- Cuánto tiempo tarda alguien que empieza con el Muay Thai hasta que se sube a un ring? Eso depende de si  ya tienes experiencia en algún tipo de lucha. Yo, por ejemplo, tardé un anyo.

- Cúantas horas le dedicas al entreno? Por la manyana siempre entreno un par de horas, por la tarde practico o lucho con algún companyero y  de 7 a 9 voy a correr.

- Imagino que para ser luchador se necesita ser fuerte psicológicamente... Yo diría que físicamente... (ríe y hace bola). Si que se necesita mucha fuerza piscológica. Imagina cuando pierdes un combate, te rebientan la nariz, sales lesionado y encima tienes que aguantar a tu familia diciendo que lo dejes ya... Pues sí, necesitas mucha fuerza psicológica, mucha constancia y, sobretodo, ganas de superación.

- Es cierto que el Muay Thai es un deporte espiritual? Todos los luchadores de Muay Thai coincidimos en que se trata de un deporte en el que se necesita tener una actitud positiva. Por otro lado, siempre se empieza el combate con un ritual (Wai Kru) para ahuyentar a los malos espíritus. Mantenemos también una gran conexión con nuestros maestros y al hacer el ritual los invocamos al cuadrilátero. Por eso se dice que es una lucha espiritual. Además, los combates siempre van acompanyados de música tracional tailandesa. Eso provoca que la danza y la lucha se fusionen. Así, siempre mantenemos el mismo ritmo, una harmonia permanente...

- Alguna manía antes de subir al ring? Siempre rezo para tener un combate seguro.

- Se puede vivir sólo de este deporte? Bueno, yo gano mi dinero... Pero no vivo sólo gracias al Muay Thai. Doy clases de inglés en la escuela pública, media jornada.

- Quiénes son tus ídolos? Bufklerk Pinsinchai y Langsuwan Panyutapoon.

- Cuál es la situación del Muay Thai en el resto del mundo? Gracias al UFC (Ultimate Fighting Championship) el Muay Thai se está popularizando especialmente en Canadá y América. Europa y Australia se han sumado al movimiento y cada vez son más los aficionados que acuden a Tailandia en busca de buenos entrenadores de Muay Thai.

- Me hubiera gustado que ganaras este combate... (Se sonroja) Es que Phetsiam es muy grande, si no seguro que gano.... (Ríe y vuelve a hacer bola)

La música de Koh Chang (Tailandia), -Sticky Rice Blues-


NOMBRE: Jackey
EDAD: 41
PROFESIÓN: Batería
NACIONALIDAD: Tailandia

Sticky Rice Blues es una banda tailandesa de rock/blues de los 60 y 70's. ¨Sticky Rice¨ significa literalmente ¨arroz pegajoso¨, típico en Asia. Jackey, bateria y manager del grupo, explica que decidieron el nombre  mientras comían este plato. Stickye Rice Blues cuenta con cinco miembros: tres guitarras, un bajo y un batería. La banda se creó hace diez anyos.



- Cómo te iniciaste en la música? Mi padre era batería y yo empecé a tocarla a los 13 anyos, él fue mi maestro. Y desde entonces nunca voy sin mis baquetas... He tenido la suerte de viajar, ampliar mi carrera y conocer a ciertos músicos de renombre. En 1991 viví en Los Ángeles dónde me tomé más de una cerveza con Lenny Kravitz.

- Cómo se formó Sticky Rice Blues? Conocí a Mark (vocalista y guitarra) en Bangkok, hace 10 anyos. Ambos pertenecíamos a otras bandas consolidadas, pero nos unió un feeling especial y nuestra visión de la música. Desde entonces lo que hacemos es revivir el ¨Woodstock del 69¨.

- Cuáles son vuestras influencias? Jimmy Hendrix, Jim Morrison, Bob Dylan, Rolling Stones, Eric Clapton....

- Hasta dónde llega vuestra música? Sticky Rice Blues es de ámbito nacional y en la temporada alta nos vamos de gira. Pero Mark, por ejemplo, ha estado tocando en Holanda y Alemania. Aquí en Koh Chang, venimos a relajarnos y a pasarlo bien. Siempre nos reunimos en este bar...

- Algo que me ha llamado la atención es que el nombre del bar es el mismo que el de vuestra banda, a qué se debe?  Conocemos al propietario del bar desde hace anyos. Así que cuando lo inauguró no lo dudó, se iba a llamar como nuestro grupo. Comparte nuestra misma afición, le encanta la música y en nuestras vacaciones siempre venimos a verlo. Es como una segunda casa para todos nosotros. De hecho, si vas al banyo podrás ver que está lleno de cepillos de dientes...

- Habéis publicado algo?  Tenemos varias maquetas, pero sólo un álbum publicado. Realmente, no nos importa demasiado.Nuestras aspiraciones han cambiado, tenemos ya una edad... (ríe) y si seguimos juntos es porque lo pasamos bien. 
- Crees que en Tailandia es fácil ser músico? Sí por una razón, en Tailandia tenemos tiempo. Y para dedicarse a la música se necesita mucho. Pero si hablas de ganarse la vida eso ya es distinto... Supongo que como en todo el mundo, influyen la suerte, los contactos, la competencia, cómo te muevas...

- Os dedicáis sólo a la música o tenéis otros trabajos? Ahora ya somos unos privilegiados y vivimos sólo gracias a la música. Pero todos hemos tenido otros trabajos anteriormente. Yo, por ejemplo, dibujaba.